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jueves, 5 de noviembre de 2009

Maldita Milanesa


Presentamos los resultados del Índice de Precios Irresponsable (IPI) para el mes de Octubre. Los mismos están bastante distorsionados por el maldito sanguche de milanesa, que ya había tirado para abajo el índice de Agosto y ahora decidió patear todo para arriba. Lo bueno es que volvió a su precio original de $9, así que punta a punta tenemos una medición sin “efecto milanesa” con la que podemos hacer proyecciones. Tal como anunciamos hace un mes, dividimos el índice es sus componentes CORE y AT. Les pido que no confundan esta medición con la del flamante IPI2, ya explicamos que miden cosas distintas así que a partir del mes que viene vamos a publicar ambos resultados. A continuación, los principales resultados y proyecciones correspondientes al IPI.



Si eliminamos la milanesa del índice, el IPI del mes hubiera sido del 1,77% en lugar del 4,07%. Del mismo modo tendríamos que corregir la estimación de Agosto, que nos había dado una caída del 1,55% y sin milanesa se convertiría en un aumento del 0,74%. Con o sin milanesa, en las 16 semanas que llevamos midiendo el IPI aumentó un 4,23%, debido a la fuerte aceleración que tuvo en los dos últimos meses el IPI AT.



Más allá de la distorsión mencionada, en Octubre hubo una clara tendencia alcista de los precios. Algunos productos vienen mostrando un comportamiento cíclico, así que las subas de hoy pueden ser bajas de mañana. Pero me preocupan dos casos: café y pan lacteado. Del primero ya detectamos 5 aumentos semanales contra ninguna baja, mientras que del pan los aumentos van ganando 3 a 0. Recuerdo a un reconocido macroeconomista, de cabellera no muy abundante, decir “lo que me preocupa no es cuánto me aumentó el peluquero en un año, sino que hizo dos aumentos parciales en lugar de uno solo”. A su entender, esto es un síntoma de gran incertidumbre. A mí me desorienta más el comportamiento de los fideos: volvieron a bajar y están un 24% más baratos que en nuestra primera medición.


Con las variaciones del último mes tuvimos que corregir al alza las proyecciones anuales. El IPI total se está acercando peligrosamente al 16%, empujado por el precio de los alimentos. Esto hace suponer que terminó la tranquilidad inflacionaria que reina durante las depresiones y ahora vamos para arriba de nuevo. Ya dije varias veces que prefiero vivir con inflación antes que con recesión, pero igual no me queda tan claro que la crisis haya terminado. A seguir mirando.



PD: ¿qué impacto va a tener la nueva asignación por hijo? Más allá de que sea universal o no y de qué tan bien o mal se instrumente, va a elevar el ingreso de muchos hogares pobres. Es esperable que gran parte de este dinero se gaste en alimentos por lo que podría aumentar la presión sobre estos precios. Pero como ya hemos discutido en otra oportunidad, el posible efecto inflacionario no es excusa para no aumentar ingresos. En todo caso, que se quejen las clases medias y altas.



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domingo, 1 de noviembre de 2009

Nuevo Índice de Precios Irresponsable (IPI2)


Continuando con nuestra batalla contra la proliferación de información desinformada respecto a la inflación, presentamos el prometido IPI2, que hará su debut midiendo el comportamiento de los precios durante el mes de Noviembre. Aclaramos que éste nuevo indicador no reemplazará al viejo y querido IPI, ya que están diseñados para medir cosas muy distintas. En unos días publicaremos la estimación del IPI para Octubre, pero ahora seguimos con una explicación medianamente detallada sobre el nuevo índice:



EL IPI es algo así como un “índice individual”: precios de 30 productos que un Romántico Irresponsable suele consumir, medidos en los lugares donde los suele comprar. Por el contrario, el IPI2 se aproximará a un “índice general”, como el del INDEC, que intenta estimar la evolución del conjunto de precios de una economía, perdiendo toda correspondencia con el consumo de alguien en particular. Si el IPI mide la inflación de un Romántico Irresponsable, el IPI2 medirá la inflación de alguien que consume todo lo que hay para consumir. Lamento decepcionar nuevamente al ama de casa que va al supermercado pero el IPI2 tampoco reflejará su sensación térmica.

Siendo conscientes de nuestras limitaciones para recolectar y procesar una gran cantidad de datos, hemos hecho lo posible por respetar la estructura del IPC GBA del INDEC, de modo que las mediciones sean medianamente comparables. En un súper esfuerzo de producción, nos las vamos a ingeniar para medir ¡¡¡¡¡ 414 precios por semana !!!!! Bastante más que los 30 que recolectamos para el IPI pero aun bastante lejos de los miles y miles que recolecta el INDEC. Además, salvo contadas excepciones, los precios los vamos a sacar de distintas fuentes de internet. Para hacer amplios muestreos en Capital y los 24 partidos del conurbano se necesita de un Estado o de una Organización Social del tamaño de la Tupac Amaru.

Para una explicación más detallada sobre las fórmulas y métodos de cálculo a utilizar, lean esta nota técnica del INDEC que es la que tomamos como base. Para una explicación más breve, la metodología es básicamente la siguiente:

1. Los 414 precios se distribuyen en 175 “variedades” y sobre cada una de éstas se elabora un índice correspondiente. Por ejemplo, existe la variedad “Queso Quartirolo”, cuyo índice se elabora con las medias geométricas de las marcas “Verónica” e “Ilolay” de los supermercados Disco y Coto. Es decir, el índice de la variedad “Queso Quartirolo” se elabora con 4 precios semanales. Dependiendo de la importancia de la variedad y de las fuentes disponibles, se medirán entre 1 y 4 precios por variedad (2,36 en promedio).

2. Todos los índices se elaboran con respecto a los precios de un período base que deberían ser los precios de todo un año pero, debido a nuestras urgencias, nuestra base serán los precios de las últimas dos semanas de Octubre. Espero que sepan disculpar esta aberración estadística. Como la primer medición corresponde al período base, todos los índices empiezan con un valor igual a 1.

3. Las variedades son agregadas en 23 grupos, 21 divisiones y 9 capítulos. La agregación se hace sumando los productos de cada variedad con su respectiva ponderación. Por ejemplo, el “Queso Quartirolo” tiene una ponderación de 1,031 y pertenece al grupo “Productos Lácteos y huevos”, división “Alimentos para consumir en el hogar”, capítulo “Alimentos y Bebidas”. Para elaborar el índice de “Productos Lácteos y huevos”, se multiplica el índice de “Queso Quartirolo” por 1,031, se hace lo mismo con las demás variedades y se suma todo. El índice del Nivel General para el año base es igual a 100, ya que las ponderaciones suman 100.

4. Los 9 capítulos son los mismos que usa el INDEC y respetamos las mismas ponderaciones, las cuales surgen de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2004/5. La estructura de divisiones, grupos y variedades la hemos adaptado de acuerdo a nuestras limitaciones. Para tener una idea, el índice del INDEC tiene 24 divisiones, 54 grupos, 94 subgrupos, 132 productos y 440 variedades. Pueden consultar esto aquí.

Antes de mostrar el listado de las variedades y sus ponderaciones, una breve descripción de lo que incluimos y lo que no en cada uno de los 9 capítulos junto con sus respectivas fuentes de datos.

ALIMENTOS Y BEBIDAS. Se medirán 174 precios en total, correspondiendo 134 a la división “Alimentos para consumir en el hogar”, 20 a “Bebidas e infusiones para consumir en el hogar” y 20 a “Alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar”. Esta última división fue la más difícil de armar porque encontré muy pocos restaurantes o casas de comida que publiquen los precios de internet. Si alguien conoce alguno, se agradecen especialmente lugares para recolectar precios de hamburguesas, gaseosas y café. Para las otras dos divisiones los datos se sacan de las webs de COTO y DISCO, salvo el precio de los helados que sale de Freddo y Diechi.

INDUMENTARIA. Se medirán 24 precios de “Ropa”, 8 de “Calzado” y 1 de “Accesorios y servicios para la indumentaria”. De este último saqué todo lo correspondiente a servicios para la indumentaria ya que no tenía de dónde sacar precios de zapateros. Al principio, recolectar precios de ropa se presentaba más difícil que para los restaurantes pero opté por recurrir al amigo Mercado Libre. Para tomar los precios hago lo siguiente: voy a la categoría correspondiente a la variedad, refino la búsqueda por “Producto Nuevo”, “Precio Fijo”, “Capital Federal”, ordeno por menor precio y agarro los precios de los productos número 50 y 100. No me importa si los productos elegidos son una tanga leopardo o una camiseta de Boca.

VIVIENDA Y SERVICIOS BÁSICOS. Esto también se presentaba complicado y, en un primer momento, pensaba dejar el capítulo fuera del índice. Finalmente decidí incluirlo a pesar de no tener precios de: agua, querosene, gas en garrafa y expensas. Los 30 precios que tomo para la división “Alquiler de Vivienda” también son sospechosos ya que los tomo de Mercado Libre y vi que son bastante volátiles, pero es lo que hay. Los 8 precios de “Servicios básicos y combustibles para la vivienda” corresponden a distintos consumos de Metrogás y Edenor, mientras que los 8 precios de “Reparaciones y gastos comunes de la vivienda” son materiales para reparaciones que saco de Mercado Libre. En total, el capítulo se armará con 46 precios.

EQUIPAMIENTO Y MANTENIMIENTO DEL HOGAR. Los 12 precios de “Mantenimiento del Hogar” salen de COTO y DISCO, mientras que los 10 de “Equipamiento del hogar” salen de Mercado Libre, Frávega y Garbarino.

ATENCIÓN MÉDICA Y GASTOS PARA LA SALUD. Acá hay una escasez de fuentes muy grande. De los 24 precios, 22 son “Productos medicinales y accesorios terapéuticos” extraídos de aquí. Los otros 2 precios corresponden a servicios odontológicos cuyos precios saco de acá.

TRANSPORTE Y COMUNICACIONES. De los 49 precios, 39 corresponden a “Transportes”. Precios de colectivos urbanos y subtes salen del saber popular, trenes y remises de distintas webs, autos de Autocosmos, repuestos de Mercado Libre y para los combustibles me voy caminando a las YPF y SHELL que quedan cerca de mi casa. No incluyo seguros ni taxis, aunque la diferencia entre taxi, remís y radio-taxi es difusa para mi. Los 10 precios de comunicaciones salen de Correo Argentino, OCA, Movistar, Personal, Fibertel y Speedy. Queda afuera el teléfono residencial.

ESPARCIMIENTO. La división “Turismo” pondera muy poco así que sólo incluye dos precios de viaje en colectivo a Mar del Plata y el precio de la habitación doble en dos hoteles de la misma ciudad. La división “Equipos, conexiones, sistemas de audio, televisión y computación” incluye 9 precios sacados de Frávega, Garbarino, Cablevisión y La Casa del CD Virgen. Decidí no incluir precio de computadoras ya que todos los días sale una computadora que reemplaza a la anterior y por eso es muy difícil medir su precio a lo largo del tiempo. En “Otros bienes y servicios de esparcimiento” hay 9 precios sacados de cines, revistas, zoológico y jugueterías.

EDUCACIÓN. Otro rubro complicado. No puse nada de educación formal privada ni libros de textos. Los 10 precios de “Servicios Educativos” son cursos de idioma y computación en distintos institutos y centros culturales. Los 8 precios de “Textos y útiles escolares” son útiles sacados de COTO.

OTROS BIENES Y SERVICIOS. El capítulo tiene como única división a “Artículos y servicios para el cuidado personal”, cuyos 26 precios son sacados de COTO y DISCO.

Bueno, esto es básicamente el IPI2. Veremos cómo da en Noviembre y haremos la comparación con los datos del INDEC y otras estimaciones privadas. Les dejo el listado con todas las variedades y ponderaciones que conforman el índice. Pueden hacer click en las imágenes para ampliar.




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jueves, 8 de octubre de 2009

Notas sobre el Índice de Precios Irresponsable (IPI)


A raíz de la polémica desatada por el informe de inflación del mes pasado, expongo algunas aclaraciones y propuestas que sirvan para mejorar la interpretación de los datos que relevamos. De paso, agrego una semana más a la medición, que les dará manija tanto a los que creemos que el cuadro inflacionario que vivimos no es tan grave como a los que creen que se va todo al demonio.




Más allá del IPC GBA, que elabora de manera sospechosa el INDEC, y de las estimaciones alternativas que intentan (y no consiguen) reproducir la medición original, insisto en que ni el mejor de los índices puede reflejar la situación que cada uno cree ver. No me interesa medir la “sensación térmica del ama de casa que va al supermercado”, ya que eso pertenece al campo del CPP (Campo Popular de la Pelotudez). Pero sí quisiera recordar que cuantos más índices tengamos mejor será la lectura que podamos hacer de nuestra heterogénea “realidad”. Por eso la necesidad de tener índices por región geográfica, nivel socioeconómico, tipo de bienes, etc. etc. Es ahí donde nuestro IPI, con todas sus limitaciones, intenta hacer un aporte.

Sin lugar a dudas, uno de los organismos más prestigiosos en cuanto a estadísticas de este tipo es el Bureau of Labour Statistics (BSL), de los EEUU. Allí, además de publicar los cálculos tradicionales, están poniendo de moda dos nuevas miradas hacia la inflación: la llamada “Core Inflation” y el “Chained Consumer Price Index”, sobre los que nos referiremos brevemente.

¿Qué es la “Core Inflation” (Inflación Núcleo)? Básicamente, es una inflación estable, poco volátil, no expuesta a shocks exógenos y donde se supone que se reflejan mejor los efectos de la política económica. ¿Cómo se mide? Lo más simple es agarrar el índice de precios tradicional y sacarle todo lo que tenga que ver con alimentos y energía. ¿Para qué cornos sirve un índice de precios que no incluye ni alimentos ni energía? Analizando el comportamiento del IPI podemos sospechar la utilidad que puede tener.

Cualquiera que viene siguiendo el IPI habrá notado que se mueve al compás de las hamburguesas, salchichas, coca cola y cerveza. Es que los alimentos (y la energía) tienen precios muy volátiles, suben y bajan haciendo difícil encontrar una tendencia definida. Los demás precios, por el contrario, suelen variar muy pocas veces al año pero, en la mayoría de los casos, lo hacen en la misma dirección marcando claramente una tendencia. De todas formas, no hay motivo para suponer que los precios de alimentos y energía vayan a seguir esa tendencia ya que pueden estar afectados por fuerzas muy distintas. ¿Qué diría Prebisch al respecto?

Hice la prueba de dividir al IPI en dos: el IPI CORE y el IPI AT (alimentos y transporte). No relevamos precios energéticos pero supuse que los boletos de colectivo y subte deberían tener alguna relación con el combustible, aunque los subsidios estatales al transporte los mantienen bastante quietitos. No estaba seguro en dónde debía meter las Whiskas, optando finalmente por incluirla dentro de los alimentos.

En el siguiente gráfico en base 100, se puede ver el comportamiento del IPI y de estas dos nuevas divisiones a lo largo de las 12 semanas que llevamos midiendo.


Como se observa, punta a punta todos los índices aumentaron menos del 1%. El IPI CORE muestra una tendencia alcista bastante suave, acumulando una suba del 0,99% en 12 semanas. Por otro lado, el IPI AT muestra una gran volatilidad, la cual es reproducida por el IPI total. Hasta las últimas dos semanas, se mantuvo por debajo de la medición inicial, lo que sugiere que si le vamos a echar la culpa a las ofertas por la poca inflación, al menos hay que pensar en ofertas de larga duración. Pero, como se ve en el gráfico, si hubiéramos empezado las mediciones el 3/09, estaríamos agarrándonos los pelos al ver el salto que pegó en las últimas 5 semanas. Habrá que ver si de ahora en más sigue así o vuelve a la tranquilidad de las 7 semanas previas. Por ahora, en todo el período, el IPI AT sólo subió un 0,79%.

¿Cuál de todos estos índices debe considerar un Romántico Irresponsable para negociar su salario? Ninguno. Mejor dicho, todos y unas cuantas cosas más. Un error muy frecuente consiste en identificar un índice de precios al consumidor con la variación del costo de vida. Es decir, que si el índice marca una suba del 10%, necesito un 10% más de ingreso para mantener mi nivel de vida. Esto es subestimar el comportamiento de cualquier consumidor.

Ya debería quedar claro que los precios no se mueven todos juntitos tomados de la mano, sino que lo hacen de forma bastante dispersa. Esto hace que el consumidor no compre siempre exactamente lo mismo. Si me suben los precios de los fideos mostachol, puedo comprar de los moñitos. Si descubro que el pote de 400 gr de dulce de leche Sancor sale más caro que el de la marca XXX y los dos me gustan por igual, compraré este último. Lo mismo si descubro que me sale más barato comprar dos potes de 200 gr y así se me pueden ocurrir miles de ejemplos. Obviamente, todas las personas somos distintas. Algunos jamás cambiarían la marca del sachet de leche mientras que otros saltan sin problemas de la carne al pollo o al pescado, dependiendo del precio. Pero por más rígido que sea, siempre habrá una “superoferta” capaz de hacerme modificar mis compras. Otro factor que incide en las variaciones del consumo es la estacionalidad típica de ciertos productos, como frutas y verduras, que hace que se consuman sólo en determinados momentos del año.

El punto es que las personas no están restringidas a consumir siempre lo mismo, mientras que un índice de precios tradicional sí está obligado a medir siempre los mismos bienes. Ya he explicado en otra oportunidad que si se modifica la canasta de consumo la medición del índice deja de ser comparable con el pasado. Dado que es deseable tener un indicador que se pueda utilizar para hacer comparaciones en períodos relativamente largos, es necesario conservar un índice así. Pero como este índice no capta bien la conducta “optimizadora” del consumidor, no mide bien la evolución del “costo de vida”. Es decir que si el índice marca un aumento del 10%, necesitaremos un aumento salarial algo menor a eso para mantener nuestro nivel de vida. Si conseguimos un aumento del 10%, seguramente nuestra situación habrá mejorado. Esto es un argumento para preferir una economía con movilidad salarial antes que una con salarios congelados. Por más que los aumentos de sueldo generen inflación, el mayor ingreso y el comportamiento dispar de los precios permiten un mejor aprovechamiento del dinero.

Según algunos estudios hechos en EEUU, un índice de precios tradicional sobreestima el aumento del costo de vida entre 0,8 y 1,6 puntos porcentuales. Aunque no me queda claro si esa estimación es válida para una inflación de cualquier magnitud o para una del orden de la que suelen tener en EEUU, mucho más baja que la nuestra. Para medir esto, el BSL comenzó a calcular el “Chained Consumer Price Index”, en donde se intenta reflejar los cambios en el gasto de los consumidores.

Toda esta introducción para informar que voy a elevar al Comité Académico de Románticos Irresponsables la siguiente propuesta:

1. Continuar calculando y publicando el IPI actual y los correspondientes IPI CORE y AT.
2. Diseñar y calcular el IPI 2.0, con sus correspondientes versiones CORE y AT, el cual se publicará conjuntamente con el IPI actual. Este nuevo índice deberá ser más amplio y más estable que el que hoy tenemos.
3. Diseñar, calcular y publicar el Índice de Costo de Vida Irresponsable (ICVI). El mismo tendrá como base la misma canasta de bienes del IPI 2.0 pero se fijarán ciertas reglas con las que se intentarán reproducir la conducta del consumidor optimizador.

En caso de que la propuesta sea aceptada, trataré de presentar los nuevos índices la semana próxima o, a lo sumo, en quince días. Para terminar, dejo los precios de ésta semana.



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jueves, 1 de octubre de 2009

Apareció la Inflación



Presentamos el cálculo del Índice de Precios Irresponsable correspondiente al mes de Septiembre. Por primera vez desde que lo calculamos, el valor total de la canasta de consumo supera los precios de nuestra primera medición, allá por fines de Julio.
Para el mes de Septiembre tenemos un aumento del 3,10%, debido principalmente a las hamburguesas y la coca cola. También subieron las lapiceras, así que habrá que dejar de perderlas tan seguido. Si tomamos punta a punta las 11 semanas que llevamos midiendo, los precios subieron sólo un 0,15%, debido a las bajas de las que hablábamos en el informe anterior. Aun considerando la aceleración del último mes, estimamos una inflación anual moderada, que hoy podemos ubicar en los 10,91%.





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viernes, 4 de septiembre de 2009

¿Inflación?

Ya van 7 semanas de relevamientos de precios para nuestro Índice de Precios Irresponsables y seguimos sin encontrar señales claras de la supuesta terrible inflación que mata día a día a los argentinos.

Reiteramos por enésima vez que nuestra medición no es comparable con la que debería realizar el INDEC pero muestra que, al menos para lo que consumimos los románticos irresponsables, la cosa no es tan grave como nos quieren hacer creer.

Comparando la medición del 3/09/09 con la del 30/07/09, podemos ver que, en Agosto, la Canasta de Consumo Irresponsable se abarató un 1,55%. Si tomamos las 7 semanas completas de nuestro análisis, la caída es del 2,86%.


Nos podrán cuestionar que en nuestro índice ponderan mucho las hamburguesas, salchichas, coca cola y demás porquerías. Bueno, es lo que comemos. Si quieres una medición que tome en cuenta el precio de la lechuguita, háganla ustedes. Total, ya está visto que hoy en día cualquiera puede estimar la inflación a su manera y ser tapa de los diarios.


Habrán notado que ya no publicamos semanalmente nuestros relevamientos, simplemente para no saturar con datos parciales. Si bien vamos a seguir midiendo semana a semana, sólo publicaremos los resultados una vez al mes. Tal vez en Septiembre aparezca la famosa inflación, ya veremos.

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viernes, 14 de agosto de 2009

Mejor que el INDEC

El INDEC sigue sin hacer públicas las fuentes y la metodología de cálculo del IPC, dando lugar a que cualquiera diga lo que se le antoja sobre la inflación. El martes, en el programa de Longobardi, González Fraga dijo que la inflación de julio estaba alrededor del 0,8% y fue el que más se le acercó al 0,6% que difundió el Gobierno. El Estudio Bein dijo que fue de 0,9%, Orlando Ferreres y la consultora Economía y Regiones coincidieron en 1,1%, pero el triunfo se lo llevó Finsoport con un 1,3%.

Lo curioso de estas consultoras es que, antes de conocerse el dato oficial, sólo dicen “la inflación anda entre x e y”, “está dando más o menos por acá”, pero no te tiran el dato preciso hasta después del anuncio del INDEC. Como si el resultado de sus “mediciones” dependiera de lo que dice el Gobierno.


Un párrafo aparte merece el índice que elabora la consultora Buenos Aires City, que dio 1,2% para Julio. La elaboración de dicho índice está dirigida por Graciela Bevacqua, directora del IPC del INDEC hasta enero de 2007, cuando fue desplazada. No dudamos de su idoneidad ni de su rigor metodológico pero, ¿cómo recolectan la información?, ¿cuántos precios miden?, ¿cuántos encuestadores tienen?, ¿quién los financia?, ¿la UBA? mmmmmmmm

Nuestro Índice de Precios Irresponsable sigue siendo el único que muestra su metodología completa. Antes de que cualquier zapallo empiece a hacer comparaciones, recordamos que nuestra canasta de bienes es distinta a la del INDEC y por lo tanto medimos cosas diferentes.

En la última semana, a nosotros nos volvió a dar una caída de los precios, del 0,52%, explicada por la rebaja que nos hizo el kiosco de la esquina en los sanguches de mila y las ofertas de Coto en fideos, dulce de leche y coca cola. Estas bajas fueron amortiguadas por las subas en hamburguesas, salchichas, pan lactal y en la Cajita Feliz de McDonalds. Si tomamos el período total de nuestra muestra, es decir, las tres semanas que transcurrieron desde nuestra primera medición el 23/07, tenemos una caída total de los precios del 1,38%. En cualquier momento nos contratan en el Gobierno.




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viernes, 7 de agosto de 2009

Todo lo que baja, sube

Espero que hayan seguido nuestro consejo de aprovisionarse de hamburguesas y salchicas, porque esta semana los precios ya no son los mismos. El nuevo relevamiento del Índice de Precios Irresponsable muestra un aumento del 0,48% en el valor de nuestra canasta, explicado basicamente por un aumento de los productos que habían bajado la semana anterior. Pasó lo inverso con la coca cola, la semana pasada subió y ahora está de oferta. Comportamiento cíclico o histérico, como quieran llamarlo
Más allá de que también subieron el café y la Rolling Stone, si miramos el período completo de nuestro análisis (15 días) todavía observamos una leve deflación del 0,86%.




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viernes, 31 de julio de 2009

A llenar el freezer

Presentamos los primeros datos de nuestro Índice de Precios Irresponsable (IPI) con una buena noticia para los amantes de la comida chatarra: bajaron las salchichas y las hamburguesas. Lástima que hace frío y que subió la coca cola, sino ya organizábamos un picnic. Bueno, habrá que quedarse en casa tomando unas cervecitas negras y acumulando salchichas hasta la llegada de la primavera.

De los 30 precios relevados por el IPI, 5 bajaron, 2 subieron y el resto se mantuvo sin cambios. El resultado total fue una caída del 1,33% en el valor de la Canasta de Consumo Irresponsable. Decidimos no hacer proyecciones mensuales o anuales a partir de este dato porque nos da una deflación de la puta madre, así que esperaremos a tener una serie un poquitín más larga.



Como verán, las whiskas se fueron al carajo, buen momento para hacer adelgazar a nuestras mascotas. El siguiente cuadro muestra todos los precios relevados.



Nuestro próximo parte inflacionario será el viernes 7 de agosto.

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martes, 28 de julio de 2009

Presentamos el IPI: Índice de Precios Irresponsable


Desde que comenzó la manipulación de las cifras oficiales de inflación, se ha popularizado en muchas instituciones serias y de las otras, un nuevo deporte llamado: estimación propia de la inflación. Algunos lo hacen con alguna rigurosidad, otros a ojo de buen cubero, pero todos intentan convencerte que la “inflación real”, la posta, es la que ellos te dicen. Dado que no le creemos mucho a nadie, decidimos participar del juego y lanzarnos a hacer nuestra propia medición de la variación de precios a lo largo del tiempo.
Para ello hemos diseñado un indicador basado en una canasta de 30 bienes, cuyos precios iremos actualizando semanalmente y aquí te iremos mostrando los resultados y las distintas proyecciones que realicemos. El próximo viernes 31 publicaremos los primeros números, hoy nos dedicaremos a hacer algo que ni el INDEC ni ninguna consultora se anima a hacer: explicar cómo armamos el indicador.


Se denomina inflación (deflación) al crecimiento (decrecimiento) continuo y generalizado de los precios de los bienes, servicios y factores productivos de una economía a lo largo del tiempo. Pero, como todos saben, los precios no se mueven todos al unísono; incluso el precio de un mismo bien puede variar dependiendo de donde lo compremos. ¿Cómo hacemos entonces para medir todas estas variaciones de precios? Es imposible hacerlo y es por eso se construyen los índices de precios, que analizan el comportamiento de una canasta de bienes definida previamente.

Por lo que acabamos de decir, es claro que a cada índice le corresponde una estimación distinta de la inflación y ninguna termina siendo la “real”. En verdad, sería absurdo aspirar a un índice perfecto porque tendría que ponderar tantos precios que no terminaría representando la “realidad” de nadie. Es mucho más razonable tener varios indicadores, aplicables cada uno a situaciones distintas. Por dar un ejemplo, el INDEC elabora los siguientes indicadores: el Índice de Precios al Consumidor (IPC), el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM), el Índice de Precios Básicos al Productor (IPP), el Índice de Precios Internos Básicos al por mayor (IPIB), el Índice del Costo de la Construcción (ICC). Cada uno de ellos releva distintos precios y con distintas fuentes. También podrían elaborarse índices por región geográfica, por nivel socioeconómico y por lo que se nos ocurra. Lo que tiene que quedar bien claro, es qué canasta de bienes analiza cada indicador, qué zona geográfica cubre, cuál es el tamaño de la muestra y el período de tiempo que intenta cubrir. Todo esto es básicamente lo que conforma la “metodología de cálculo” del indicador.

Tampoco es imprescindible que la metodología sea perfecta, lo importante es que se mantenga inalterable a lo largo del tiempo para generar mediciones comparables. Cada vez que se modifica la forma de cálculo, el indicador se convierte en uno distinto, careciendo de sentido saber si es más alto o más bajo que el del período anterior. Es por eso que los cambios metodológicos sólo se introducen una vez cada varios años y deberían realizarse bajo el asesoramiento de expertos en la materia.

En Enero del 2007 comenzaron a introducirse “modificaciones arbitrarias” (manipulaciones) al cálculo del IPC-GBA. Primero se alteró la forma en que se recolectan los datos del sector turismo, luego los de las medicinas prepagas, después se decidió excluir el precio de la lechuga y finalmente se dejó de publicar la metodología así que no se sabe qué pasó de ahí en más. Todo esto en medio de violentos despidos y aprietes a los trabajadores del INDEC. A partir de ese momento, la desconfianza hacia las cifras oficiales fue en aumento, lo que abrió la puerta a la aparición de muchas mediciones alternativas.

Pero por más que estos otros cálculos se realicen en base a la canasta de bienes que medía el INDEC antes de la intervención, jamás podrán igualar el tamaño muestral del instituto oficial. El IPC-GBA recogía mensualmente información sobre precios de alrededor de seis mil puntos de venta en Capital Federal y los 24 partidos del Conurbano, para lo cual se necesita contar con una gran cantidad de encuestadores. Para que quede claro, hacer un índice de precios como el que hacía el INDEC sale mucha plata y no produce nada que se pueda vender, por lo que es altamente improbable que el sector privado emprenda una tarea semejante. En vez de reconocer esta limitación, la mayoría de las consultoras que elaboran un IPC alternativo evitan mencionar cómo y cuántos datos recolectan.

Nosotros nos animamos a decir la verdad. En primer lugar, nuestro índice no intentará rivalizar con el del INDEC ya que mediremos una canasta de bienes completamente diferente. Seleccionamos 30 productos que suelen ser consumidos por románticos irresponsables como nosotros, y es a ese universo al que aspiramos complacer. ¿Cuántos precios recolectamos? Pues sólo un precio de cada producto por semana. ¿Para qué más? Si de todas formas lo vamos a comprar, ponemos el precio al que lo pagamos.

¿Es esto un índice de precios serio? Te recuerdo que se llama Índice de Precios Irresponsable pero sí, lo calculamos con seriedad. Los precios que publicamos son reales, la metodología es clara y no le introduciremos modificaciones ad hoc. Si no se corresponde con tu “sensación térmica” sobre la inflación, te aclaro que ningún índice está pensado para eso, salvo que te armes uno propio como hicimos nosotros. Si, aspiramos a que el IPI se convierta en la sensación térmica inflacionaria de gente como nosotros. Si no consumís lo mismo o comprás en lugares diferentes, tomalo como un índice más que te ayudará a comprender el heterogéneo mundo en que vivimos.

Bueno, después de tanta introducción, les presentamos la Canasta de Bienes Irresponsable y los precios de nuestra primera medición realizada el 23/07/09. El próximo viernes te diremos cuál fue la inflación de la semana. Para los que no lo saben, “p” es el precio, “q” es la cantidad y “p*q” es la multiplicación de ambos, o sea, lo que gastamos en cada producto.


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