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lunes, 5 de octubre de 2009

Formas tontas de perder al Ajedrez



No soy el especialista en ajedrez del blog, pero encontré algunas formas curiosas de perder al ajedrez:

Darle al reloj antes de realizar el movimiento
Que te suene el teléfono móvil
Llegar tarde a la partida (más de una hora)
Realizar una jugada ilegal
No saludar al rival

Más explicaciones y algún video del otro lado



Según parece, la primera podría ser sólo una infracción y nadie perdió por no saludar, aunque hubo algún caso tenso como éste:



El maleducado es un tal Cheparinov, y el otro es Nigel Short...
Nigel Short fue descalificado de un torneo porque le sonó el teléfono celular, aparentemente era un aviso de que se estaba quedando sin batería, pero no lo perdonaron... ¿El que llamaba habría sido Cheparinov?


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jueves, 24 de septiembre de 2009

Kasparov 9 - Karpov 3

Estos tipos jugaron tan rápido que no dieron tiempo ni a analizar las partidas. Karpov ganó la tercer partida y Kasparov la cuarta, terminando el match de semirrápidas 3-1 para este último. Hoy jugaron 8 partidas a 5'. Karpov ganó la primera, tablas la segunda y ahí Kasparov ganó 5 al hilo, empatando la última para redondear un 6 a 2 en el match rápido, 9 a 3 en total. Lo bueno de la hipervelocidad es que ya andan videítos circulando por ahí. Empecemos con uno del primer día de juego, donde se ven los comienzos de la segunda partida:




Ahora vamos con uno del segundo día, donde se ve a Kasparov rascandose la cabeza cuando se da cuenta que pierde la tercer partida:


Por último, los segundos finales de la cuarta partida, dónde Karpov vuelve a perder por tiempo:



En cuanto aparezcan videos de los blitz los subo.

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martes, 22 de septiembre de 2009

El Garry está afilado

Empezó en Valencia el match entre Garry Kasparov y Anatoly Karpov conmemorando los 25 años de su primer encuentro. En el día de hoy jugaron dos partidas a 25 minutos más 5 segundos de incremento por jugada y el resultado fue de dos triunfos para Kasparov. Aquí presentamos un breve análisis de ambas partidas y dejamos el enlace para ver en vivo las partidas de mañana. Pero antes de empezar, mostramos la posición del día. Ocurrió en la segunda partida luego de la jugada 21 de las negras. Juegan las blancas (Kasparov) y ganan, a ver si adivinan. La solución……tendrán que leer el post.




Antes de mirar las partidas, algunas aclaraciones. Cuando hago referencia a ‘Fritz’, no me refiero a ningún ajedrecista alemán sino al famoso programa de ajedrez……….que creo que también es alemán. Muchos de los análisis le pertenecen a él así que si no les gustan, tengan paciencia, es sólo una computadora. Para los que no estén familiarizados con la notación algebraica, lean acá. Por último, recomiendo que mientras siguen los análisis abran en otra ventana alguna página con un visor de las partidas para que las puedan seguir más fácil. Acá dejo un visor de la partida 1 y otro de la partida 2.

Partida 1

Karpov, A. vs Kasparov, G. Valencia, 22/09/09. 25’+5’’

No fue muy interesante desde el punto de vista ajedrecístico pero sí desde el psicológico. Se vio un Kasparov enérgico, decidido a buscar complicaciones desde el primer momento, mientras que a Karpov se lo vio lento y desorientado. Seguramente pesó la diferencia de edad (58 vs. 46) y tal vez no esperaba que su rival arriesgara tanto con las piezas negras en la primer partida. Justo cuando la partida se ponía interesante, Karpov perdió por tiempo.

1.d4 Cf6 2.c4 g6 3.g3 Ag7 4.Ag2 d5 5.cxd5 Cxd5 6.e4 Cb6 7.Ce2

Buscando esta posición en la base de datos encontré que ninguno de los dos jugadores la había jugado con piezas negras. Aunque conduciendo las blancas, Kasparov la jugó dos veces y Karpov una. Ambos rivales de Garry eligieron continuar con 7…0-0, pero Kasparov elige la misma respuesta que Ljubojevic eligió contra Karpov en Monte Carlo 1995.

7…c5 8.d5 0-0

En la citada partida, Ljubojevic había jugado 8…e6 y la partida terminó con un triunfo de las blancas en 74 jugadas.

9.0-0 e6 10.Cbc3 Ca6 11.h3 exd5 12.exd5

Esta posición se ha jugado varias veces a nivel magistral. Las blancas tienen un peón pasado (sin peones rivales que lo frenen) que entorpece el juego negro y, bien apoyado, puede ser una ventaja decisiva en un final. Pero el peón está aislado (sin peones propios que lo defiendan), lo que exige a las piezas blancas estar atentas para su defensa. Las blancas tienen más espacio y movilidad, la cual intentarán aprovechar para mantener la iniciativa. Las negras intentarán bloquear el avance del peón blanco para poder atacarlo más fácilmente.

12…Cc4 13.b3 Cd6

La mejor forma de bloquear un peón pasado es poner un caballo delante de él.

14.Af4 b6 15.Dd2 Ab7

En dos partidas previas entre grandes maestros (Lputian,S-Van Weli,L/Moscú 2001 y Tregubov,P-Sutovsky,E/Amsterdam 2001) se había jugado 15…Te8. Kasparov se aparta de estos antecedentes y saca a relucir sus estudios caseros. Karpov empieza a consumir mucho tiempo.

16.Tad1 Cc7 17.g4 Dd7 18.a4 f5

Esta jugada tiene sus riesgos ya que debilita la casilla e6, la cual podrá ser ocupada por las piezas blancas. Pero Kasparov busca complicar la posición, dejando en claro que vino a ganar el match. De paso, consigue que Karpov siga pensando mucho.

19.g5 Tad8 20.Ag3 f4

Este sacrifico de peón, más allá de si es estrictamente correcto o no, hay que evaluarlo en el contexto de la partida. Una posición complicada y con ventaja de tiempo parece presentarse muy favorable para Garry, quien seguramente no hubiera jugado esto contra una computadora. Ahora el acceso el caballo blanco hacia e6 se ve facilitado, pero el negro también tiene buenas casillas para sus caballos. Fritz recomendaba: 20…Ce4 21.Cxe4 fxe4 con una aproximada igualdad.

21.Cxf4 Cf5 22.Cb5

Fritz recomendaba 22.Tfe1 Cxg3 23.fxg3 Ad4+ 24.Rh2 Dc8 con ventaja blanca.

22…Cxb5 23.axb5 Cd4 24.Ce6 0-1

Antes de terminar la jugada, Karpov perdió por tiempo. La posición es complicada, los dos bandos tienen chances pero eso ya no importa. Tuvo éxito la estrategia de Kasparov de complicar el partido obligando a su rival a consumir mucho tiempo. Karpov deberá mostrar mejores reflejos para emparejar el match.

Partida 2

Kasparov, G. vs. Karpov,A. Valencia, 22/09/09. 25’+5’’

Esta partida fue bastante más interesante que la anterior y no sólo por el remate final. ¿Ya resolvieron el problema que les mostré al principio? ¿No? Bueno, sigan leyendo y encontrarán la solución.

1.d4 d5 2.c4 e6 3.Cc3 Ae7 4.cxd5 exd5 5.Af4 c6 6.Dc2

Esta posición es conocida por ambos rivales ya que la han jugado tanto con blancas como con negras. El primer antecedente data de un enfrentamiento entre ellos, la 7ma partida de su tercer match (Londres-Leningrado, 1986), que jugaron lo mismo pero con colores cambiados. En aquella oportunidad, Kasparov (con negras) jugó 6…g6 y la partida terminó en tablas en la jugada 41. Dos años más tarde, Kasparov jugó con blancas la misma posición contra Nigel Short en la olimpíada de Thessaloniki, consiguiendo un triunfo en 23 jugadas. En 1998, Karpov jugó está posición con negras contra Veselin Topalov en Wijk aan Zee y también ganaron las blancas, en 50 jugadas. En estas últimas dos partidas, las negras también jugaron 6…g6. En esta oportunidad, Karpov se aparta de esos antecedentes, esperando conseguir un mejor resultado para las negras.

6…Ad6

A cualquier aficionado le pegarían por hacer una jugada así. Mover dos veces la misma pieza en tan solo 6 jugadas no se le permite a cualquiera. De todas formas, el carácter cerrado de la posición permite este tipo de reacomodamientos y no es la primera vez que se juega esto entre grandes maestros. El negro busca cambiar piezas para aliviar su falta de espacio.

7.Axd6 Dxd6 8.e3 Ce7 9.Ad3 Cd7 10.Cge2 h6

Este tipo de jugadas genera debilidades en el futuro enroque negro que, a veces, se pagan caro. Según mi base de datos, la jugada es nueva, habiéndose jugado antes 10…Cf6 y 10…Dh6. Seguramente Karpov subestimó los problemas que esta jugada le podía traer. Lo entiendo, he perdido muchas partidas por culpa de estas jugadas pedorras.

11.0-0 0-0

En este tipo de posiciones, es difícil que el blanco pierda si decide no arriesgar. En caso de querer ganar, tiene dos planes principales:

1) El viejo y conocido “ataque de las minorías”. En el flanco dama el blanco tiene 2 peones contra tres del negro. El ataque consiste en ‘tirar’ estos dos peones buscando abrir líneas y generar debilidades en la posición negra. En el caso que se cambien los dos peones blancos por dos negros, el peón restante de las negras será débil y permitirá a las blancas mantener la iniciativa.

2) Buscar la ruptura en el centro, con el avance del peón rey a e4. Si bien esto debilitará el peón de d4, la mayor movilidad de las piezas blancas le permitirá crear amenazas en el centro y el flanco rey.

¿Cuál es el plan de las negras? Aguantar, dificultarle la tarea al blanco, buscar cambiar piezas para simplificar la posición y estar atento ante cualquier descuido que permita contraatacar.

12.a3 a5 13.Tad1

Las blancas amagaron con el ‘ataque de las minorías’ y las negras dieron muestras de que pensaban aguantar. La última jugada de las blancas es para fortalecer el peón de d4 e ir en busca de la ruptura central. Aquí se nota la mayor libertad con la que juegan las blancas, pudiendo amagar por un lado y lanzarse por el otro.

13…b6 14.e4 dxe4 15.Cxe4 Db8 16.C2c3 Aa6 17.Axa6 Txa6

Las blancas concretaron la ruptura central y tienen piezas más activas. Pero el negro consiguió cambiar los alfiles y tiene una interesante casilla para sus caballos: d5. El blanco tiene que seguir jugando con energía para evitar que las negras puedan acomodar sus piezas. Kasparov sabe muy bien cómo hacerlo.

18.d5 Cxd5 19.Cxd5 cxd5 20.Txd5 Ta7

Pareciera que las negras zafaron. La posición se simplificó y a las blancas parece que sólo les queda el control de la columna ‘d’. Pero las piezas negras todavía no están coordinando y, en particular, es bastante incómoda la posición del caballo de d7.

21.Dd2 Cc5?

Llegamos a la posición con la que abrimos el blog. Última oportunidad de adivinar la jugada del blanco. Aquí había que haber jugado 21…Ce5 y la posición negra todavía era sostenible. Karpov decide entregar un peón para seguir cambiando piezas y aspirar a un empate en el final. Pero Kasparov busca más que eso.

22.Cf6+ !!

La jugada que define el partido. El negro está obligado a tomar el caballo ya que si no lo hace, viene Th5 seguido de Txh6 forzando el mate. Supongo que Karpov debe estar lamentando haber jugado 10…h6.

22… gxf6 23.Dxh6

Se amenaza Th5 y mate al fondo con la dama. Hay que empezar a entregar peones para darle salida al rey negro pero igual no hay salvación.

23…f5 24.Dg5+ Rh8 25.Df6+ Rg8 26.Txf5 Ce4 27.Dh4 Te8 1-0

Las negras abandonaron. Según Fritz, la única chance de evitar el mate es entregar la dama en ‘e5’.

Muy buena demostración de Kasparov que lidera el match 2-0. Habrá que ver si Karpov reacciona mañana.


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jueves, 20 de agosto de 2009

Anatoly Karpov


“Fischer tenía que ser puesto en su lugar. Y esto tenía que ser realizado no por Spassky, sino por alguien que realmente sea un ‘hombre nuestro’” (Lev Alburt)


A casi un mes de un nuevo enfrentamiento entre Anatoly Karpov y Garry Kasparov, dedicamos esta columna a repasar brevemente la vida del primero de estos dos supercampeones. Pese a que la historia le jugó la mala pasada de ubicarlo en el medio de dos de los ajedrecistas más brillantes y polémicos de todos los tiempos, pudo ganarse un lugar de privilegio en el Olimpo del ajedrez mundial.


Anatoli Evgenievich Karpov, nació el 23 de Mayo de 1951 en Zlatoust, una pequeña ciudad al sur de los Urales. Su padre, ingeniero en minas, le enseño a jugar al ajedrez cuando tenía 4 años y a los 12 fue aceptado en la escuela de Mikhail Botvinnik. “Este chico no tiene la más mínima idea sobre ajedrez y no hay ningún futuro para el en esta profesión”, dicen que dijo el ex campeón mundial. Pese a este sombrío pronóstico, Karpov se convirtió en el Maestro Nacional Soviético más joven de la historia con sólo 15 años. En 1966, debuta en un torneo internacional en Trinec (Checoslovaquia), ganando el torneo sin sufrir derrotas y con un punto y medio de ventaja sobre Kupreichik.

En 1967 obtiene una medalla de oro por excelencia académica en el colegio secundario, ingresando el año siguiente a la Universidad Estatal de Moscú para estudiar Matemáticas. Pero para estar cerca de su entrenador Smyon Furman, se traslada a la Universidad Estatal de Leningrado, donde se gradúa en Ciencias Económicas. En 1969 se consagra Campeón Mundial Juvenil con un score de 10 sobre 11. Poco más tarde, comparte el cuarto lugar en un torneo internacional en Caracas, donde obtiene el título de Gran Maestro.

En Noviembre de 1971, participa en el Torneo en Memoria de Alekhine, en Moscú. Del mismo toman parte el campeón mundial Spassky, los ex campeones Petrosian, Tal y Smyslov, entre otros grandes jugadores de la época. Karpov gana el torneo empatado con Stein, sin perder una partida. En 1972 participa en Hastings, donde comparte el primer lugar con Viktor Korchnoi, quien se convertiría en su principal rival por una década. Pero pocos meses después de ese torneo, el ajedrez soviético sufre un duro golpe cuando el norteamericano Bobby Fischer conquista el título mundial al derrotar a Boris Spassky en Islandia.

Es claro que toda nuestra Escuela de Ajedrez y nuestro cuerpo de grandes maestros sufrimos una derrota”. Esto se escuchó una y otra vez en la reunión mantenida en el Comité de Deportes Soviético, donde se discutieron los resultados del match. El “problema Fischer”, despertó una gran preocupación en las autoridades soviéticas y gran parte de los documentos secretos de la época fueron recolectados en el imprescindible libro “Russians versus Fischer”, escrito a partir de la desclasificación de los mismos en los años noventa.

No solo se analizó detalladamente el juego de Bobby, sino que se prestó un gran interés a su personalidad y en cómo prepararse psicológicamente para enfrentarlo. Una de las conclusiones que se sacó es que había que ser más duro en las negociaciones y no ceder en lo más mínimo a las pretenciones del norteamericano.

Fischer no ha sido objetivamente evaluado. Sus acciones fueron malinterpretadas. Por supuesto que no se le debió hacer ninguna concesión. Psicológicamente, Fischer y su grupo estaban mucho mejor preparados”.

En 1973, el joven Karpov triunfó en el Interzonal de Leningrado obteniendo el derecho a participar en el nuevo ciclo de candidatos, del cual saldría el aspirante a recuperar el título de Fischer. Para esa época, Anatoly ya se había convertido en el favorito de las autoridades soviéticas.

Karpov, nativo de los Urales, tenía impecables credenciales y alrededor de 1973 ya estaba recibiendo el poderoso soporte del Partido. Se convirtió en el símbolo oficial del joven soviético, quien alcanza grandes objetivos gracias al sistema socialista. Para él se planeaba no sólo una carrera deportiva, sino en el Estado…..Es probable que por esa época se lo incluyera en la lista de personas sobre las que estaba prohibido revelar información que pudiera ser comprometedora. Esa información debía ser rápidamente eliminada” (Alexander Nikitin).

Con su enorme talento y el guiño de las autoridades soviéticas, Karpov derrotó a Lev Polugaevsky con tres triunfos y cinco empates para acceder a enfrentar al ex campeón Spassky. Contra todos los pronósticos, Karpov se impuso por cuatro triunfos contra una derrota y seis empates. En la final del Torneo de Candidatos se tuvo que enfrentar con Korchnoi, a quién derrotó ajustadamente por un punto. En ese match quedó claro que la salud de Karpov no se prestaba para encuentros muy prolongados.


1975 era el año en que debían enfrentarse Fischer y Karpov. El campeón, quien no había vuelto a jugar oficialmente desde 1972, propuso una serie de condiciones entre las que sobresalía que el encuentro sería a 10 victorias, sin contabilizar los empates, y que el campeón retendría el título en caso de alcanzarse el marcador de 9 a 9. Algunos indicaron que esto significaba darle dos puntos de ventaja al campeón, ya que el retador debía imponerse como mínimo por 10 a 8. Más allá de esto, los soviéticos aprendieron la lección de 1972 y no cedieron en lo más mínimo en las negociaciones. Fischer se negó a jugar y Karpov fue declarado Campeón Mundial.

¿Por qué tanta intransigencia por parte de Fischer? A lo largo de su carrera siempre negoció con posturas del tipo “me dan todo lo que quiero o no juego” y en la mayoría de los casos conseguía lo que quería. Pero eso no explicaría por qué no jugó ninguna competencia luego de conquistar el título. Quienes estudiaron la personalidad del norteamericano dicen que:

Cuando Bobby se convirtió en campeón asumió tal responsabilidad sobre sus espaldas que quedó aplastado. Según Taimanov, Fischer consideró que, como nuevo monarca del ajedrez, no tenía derecho a perder una sola partida. Debía ser infalible. Ello naturalmente es imposible para cualquier ser humano…La opinión de Kasparov es similar:"Tras proclamarse campeón mundial, [Fischer] sencillamente no pudo jugar más. Ese era el peligro: consiguió la perfección y una vez lograda, todo lo demás estaba por debajo de la perfección...". Karpov opina en la misma dirección: “estoy convencido de que Fischer tenía un problema psicológico. En realidad nunca estuvo mentalmente preparado para enfrentarse a mí quizá porque yo era 8 años más joven que él, tenía más energía y por eso y por mis resultados, él sabía que no iba a ser nada fácil ganarme. En su obsesión por darle grandeza a su título de campeón del mundo, Fischer no sólo quería ganar el duelo, sino hacerlo sin perder ninguna partida. Eso en la alta competición es imposible”.

Pero la pregunta del millón es cuál hubiera sido el resultado si se hubiera jugado ese match. Las opiniones van entre los que afirman que Karpov nunca hubiera sido campeón hasta los que dicen que se hubiera derrumbado el mito de Fischer. Una posibilidad que no se puede descartar es que, si el match comenzaba no hubiese terminado: “Este match no puede terminar normalmente. O a mi me llevan a un hospital o a él se lo llevan a un asilo de lunáticos”, dicen que dijo Karpov, quien por entonces pesaba 48 kilos y ya había dado muestras de que no soportaría un encuentro de varios meses como el que habría de esperarse hasta que alguno de los jugadores alcance las 10 victorias.

Ok, seguimos esquivando la respuesta. Mejor, dejemos que opinen los que saben:

Sinceramente, creo que en 1975 las probabilidades de Fischer de ganar el duelo eran algo mayores que las mías, pero si hablamos del 1976, ya no estoy tan seguro porque progresé mucho en sólo un año.” (Anatoly Karpov)

El hecho de que, durante los dos años y siete meses desde el match de Reykjavik, Fischer no ha jugado en ninguna competencia, permite concluir que no estaba preparado para defender el título” (Mikhail Botvinnik).

Hablé con Boris Spassky sobre esto y él cree que Bobby hubiera ganado en 1975, pero que Anatoly hubiera ganado la revancha. Kasparov tiene un punto de vista diferente. El cree que Anatoly hubiera ganado en 1975 y basa su opinión en la calidad de sus partidas en esa época” (Susan Polgar).

Lamento decirles que todo esto es opinable y nunca sabremos qué hubiera pasado realmente. Pero sigamos un poco más con la vida de Karpov. En sus preparativos para el match con Fischer, el Gobierno Soviético pidió la colaboración de los principales maestros, algunos de los cuales no se mostraron muy de acuerdo.

….los principales maestros soviéticos fueron obligados a enviar por escrito sus opiniones sobre el estilo y la fortaleza del juego de Fischer y, al mismo tiempo, a los efectos de la comparación, comentarios similares sobre Karpov. Yo no estaba de humor para hacerlo”. (Viktor Korchnoi).

Korchnoi fue uno de los grandes perjudicados por el favoritismo que las autoridades soviéticas mostraban hacia Karpov y por eso no sorprende su deserción y posterior adopción de la nacionalidad suiza. Cuando en 1978 éste disidente se convirtió en el retador de la corona de Karpov, nuevamente la maquinaria ajedrecística soviética se encolumnó detrás del campeón.

Se nos ordenó informarle [a Karpov] todas nuestras investigaciones sobre aperturas y variantes que habíamos preparado, revelar todos nuestros secretos profesionales. Se hizo claro para nosotros que este era nuestro deber patriótico, el “traidor” debía ser aplastado a cualquier costo. Muchos grandes maestros hicieron lo que les demandaron. Pero yo me negué a hacerlo” (Garry Kasparov).

En ese match de 1978 se vieron otra serie de “perlitas”, desde un yogurt misterioso que le daban a Karpov mientras jugaban, hasta un hipnotizador que desde la platea interfería en el juego de Korchnoi, a quien realmente enloquecieron. Todo un ejemplo de “guerra psicológica” desarrollada a la perfección por el equipo soviético, algún día hablaremos del tema en detalle. Karpov retuvo su título ese año y en 1982 ante el mismo rival. En el ciclo siguiente, Korchnoi fue eliminado del Torneo de Candidatos por un joven Kasparov, de quien hablaremos la semana que viene.

A esta altura uno podría quedarse con la impresión de que Karpov fue lo que fue gracias al apoyo recibido por las autoridades comunistas. A no confundirse. Incluso después del desmoronamiento de la URSS y con varios años y kilos encima Anatoly siguió siendo uno de los líderes indiscutidos del ajedrez mundial, superando a muchos jóvenes prodigios de la era de la computación. Sus más de 160 torneos ganados siguen siendo una marca insuperable. En 1994, se impuso en el supertorneo de Linares con 11 puntos sobre 13, todo un record a ese nivel, sacándole 2,5 puntos de ventaja al, por entonces imbatible, Kasparov.

En 1993, cuando Kasparov decidió defender su título por afuera de la Federación Internacional, Karpov fue coronado Campeón Mundial luego de derrotar en un match al holandés Jan Timman. Dicho título lo defendió exitosamente en 1996 ante Gata Kamsky y en 1998 ante el indio Viswanathan Anand, actual campeón mundial. Se calcula que Karpov pasó más de 780 días de su vida disputando partidas por el campeonato del mundo. En 1999 se negó a defender su título y desde entonces alterna su participación en torneos con actividades educativas, sociales y políticas.

Para terminar con este breve homenaje, hacemos un compilado de algunas frases karpovianas.

Cuando comencé a jugar, se podían contar con los dedos de la mano los grandes maestros de primera fila mundial que no tuvieran estudios de alto nivel. Ahora, sobran dedos para contar los ajedrecistas de élite que tienen estudios universitarios.

El ajedrez enseña a respetar al rival y a aprender; por eso se puede aplicar a la política y a los negocios

La gente conoce unos 110 años de historia del ajedrez. Hoy en día nadie es capaz de decir el nombre del campeón del mundo de 2000.

Kasparov fue tan grande por lo que aprendió de mí

Mis relaciones con Kortchnoi dependen de si ha dormido bien. Si tuvo pesadillas, suelta mucha basura por la boca.

Si siempre usas la computadora, inevitablemente perderás la capacidad de analizar, de tomar decisiones independientemente y te convertirás en el operador de las decisiones de la computadora… El uso demasiado activo de computadoras durante el entrenamiento despierta entre los ajedrecistas un automatismo exagerado. Por ejemplo, estoy convencido de que Anand nunca pudo convertirse en un ajedrecista genial porque las computadoras lo secaron…. el abuso en el uso de la computadora desarrolló en él un automatismo indeseable y con mucha frecuencia sus decisiones son superficiales, carentes de profundidad.

El primer premio Nobel ruso, el académico Iván Petróvich Pavlov, decía que el mejor descanso consiste en cambiar de actividades. Yo sigo este principio.

Fue un gran error forzar el colapso del Socialismo.

¿Por qué le parece un presidente adecuado, Vladimir Putin? Porque hace auténtica política. Nuestro inmenso país necesita a un hombre con resistencia y mucho poder. Esto son los requisitos imprescindibles para poder gobernarlo. Antes de que Putin cogiese el timón, las cosas iban mal en Rusia. Podría haber desintegrarse en muchas piezas. Hoy nuestro estado está lo suficientemente fuerte y unido.

No creo que Kasparov tenga mucho gancho político, pero tiende a la extravagancia y sabe muy bien cómo escribir artículos, dar conferencias o decir cosas que gusten a los periodistas y a la gente. Además, es de derechas, y la derecha está ahora en crisis en Rusia, muy dividida. Kasparov es uno de sus líderes actuales, sin embargo, la población rusa prefiere las posiciones centristas.


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miércoles, 12 de agosto de 2009

El Ajedrez en la Unión Soviética

“El ajedrez aporta la prueba indiscutible de la superioridad de la cultura socialista sobre la cultura decadente de las sociedades capitalistas"
Alexander Kotov y Mikhail Yudovich
Continuamos con nuestra serie de notas ajedrecísticas, con la idea de ponernos en clima ante el nuevo encuentro que protagonizarán Garry Kasparov y Anatoly Karpov en septiembre. En esta oportunidad, relataremos brevemente cómo se difundió la práctica del ajedrez en forma masiva por toda la Unión Soviética, convirtiéndose en un símbolo y en una cuestión de Estado del régimen comunista.

En Rusia, el ajedrez ya se practicaba con cierta dedicación y respeto desde, al menos, el siglo XVIII, lo que permitió el surgimiento de grandes jugadores como Alexander Petrov y Mikhail Chigorin. Pero su práctica se limitaba a las elites y su masificación no comenzó hasta después de la revolución de 1917, cuando se lo utilizó como un medio para difundir el ideario, la conducta y la disciplina socialista. En un reportaje reciente, Karpov cuenta la historia de esta forma:

“[El ajedrez] Era parte de la vida de la alta sociedad rusa y también lo jugaban algunos grandes escritores y científicos en la época imperial. Tras la Revolución, el nuevo poder decidió que Rusia era un país con mal nivel educativo, porque después de la Revolución muchos intelectuales dejaron el país. Eso provocó que hubiera que construir una nueva, cómo decirlo, inteligencia o población bien formada. Pensaron que una de las formas más sencillas e inteligentes para hacerlo era a través del ajedrez…El nuevo poder decidió utilizar el ajedrez para educar a la gente y tuvo éxito. Durante todo el periodo de la Unión Soviética, que fue una dictadura, hubo una forma muy pragmática pero muy poderosa de educar a la gente y decirle cómo tenía que pensar.”

El carácter científico y carente de azar propio del ajedrez siempre encajó bien con la ideología marxista. Se dice que el mismísimo Marx era un gran aficionado al juego e incluso encontramos una partida supuestamente jugada por él, cuya veracidad no podemos afirmar. Mejor documentada está la pasión por el ajedrez de Lenin, a quien se le atribuye la frase “El ajedrez es una gimnasia mental” y del que podemos encontrar fotos enfrentándose a oponentes tales como el escritor Maksim Gorky. En épocas más recientes, tenemos la partida Fidel Castro-Bobby Fischer y las tablas que el Che Guevara le robó a Miguel Najdorf.

Pero volvamos a la Unión Soviética. Luego de la revolución, Alexandr Iliin-Zhenevski, fue nombrado comisario de la Organización General de Reservistas de Moscú, responsable de preparar a los jóvenes que hacían el servicio militar obligatorio en la milicia de obreros de fábricas, la Guardia Roja, y más tarde, el Ejército Rojo. Este hombre, gran jugador de ajedrez, creía que dicho juego podía adoptar un papel y propósito político, y que debería estar subordinado a la lucha ideológica. Es conocido por haber escrito "el ajedrez no puede ser apolítico como en los países capitalistas". El ajedrez fue tomado como un proyecto de prestigio, en el que todos debían trabajar unidos para llevarlo a cabo.

Iliin-Zhenevski fue responsable de organizar la primer Olimpiada de Ajedrez Ruso en octubre de 1920, que en la práctica se convirtió en el primer Campeonato Soviético. De acuerdo a Kotov y Yudovich, este torneo fue el puntapié inicial de muchos otros en Moscú y Leningrado, como el Internacional de Moscú de 1925 en el que Iliin-Zhenevski se convirtió en el primer soviético en derrotar al entonces campeón mundial, el cubano José Raúl Capablanca.

En 1924 se fundó la Sección de Ajedrez del Consejo Supremo de Cultura Física o algo así (Chess Section of the Higher Council of Physical Culture). El comandante Nikolái Krilenko, a cargo de la misma, lanzó la consigna: “Llevad el ajedrez a los trabajadores!”. Secciones similares se fueron fundando en los Consejos de Cultura Física locales. "Debemos acabar de una vez por todas con la neutralidad del ajedrez, hemos de organizar brigadas de choque de jugadores de ajedrez y empezar de inmediato a cumplir el plan quinquenal del ajedrez”.

De mil jugadores registrados en 1923, se pasó a ciento cincuenta mil en 1929. En esos años se lograron grandes avances en las técnicas de enseñanza gracias a los esfuerzos y estudios de psicólogos y pedagogos como Vigotski, Luria y Leontiev. También surgen entrenadores de ajedrez de alta especialización como Romanovsky, Rabinovich y Levenfish que, además de ser grandes jugadores prácticos, son capacitados por los mejores especialistas en psicología educativa para que construyan un sistema de enseñanza de ajedrez de máximo desempeño. El número de jugadores seguía creciendo y también su nivel.

Pese a ser ruso, el origen aristocrático y la adopción de la nacionalidad francesa por parte de Alexander Alekhine impiden que lo consideremos el primer campeón mundial de la era soviética. En 1919 fue encarcelado acusado de espionaje y, según la Wikipedia, fue liberado después de disputar una partida con León Trotsky. Conquistó el título en 1927 en nuestro Club Argentino de Ajedrez, donde todavía se exhiben las mesas en las que derrotó a Capablanca. Es en las décadas siguientes donde la escuela soviética comienza a mostrar sus frutos, aunque la Segunda Guerra Mundial se interpuso en el camino. “Fue una verdadera lástima, puesto que un match entre Alekhine y Botvinnik (o Keres) habría sido muy interesante y fructífero para el ajedrez”, se lamenta Kasparov en el segundo tomo de su obra “Mis geniales predecesores”. Dejemos que Garry nos siga contando:

“La guerra modificó también de modo radical la relación de fuerzas en la arena ajedrecística….En resumen: en 1948, de los luchadores al máximo nivel, sólo se mantenía Botvinnik. Para él la II Guerra Mundial había jugado el mismo papel que la I para Capablanca: sirvió para despejarle el camino hacia la cumbre….Es probable que tanto Capa como Botvinnik hubiesen llegado, en cualquier caso, a proclamarse campeones, pero de haber seguido los acontecimientos el curso natural habrían tenido que afrontar una lucha muy distinta”.

De todas formas, Kasparov reconoce el “salto verdaderamente revolucionario” que ocurrió con Botvinnik. Para muchos, este gran ajedrecista fue el verdadero padre del ajedrez soviético moderno. A él le siguieron los también soviéticos Vasili Smyslov, Mijail Tal, Tigran Petrosian y Boris Spassky. En la siguiente foto, tomada en 1987 en la escuela del ya veterano Botvinnik, se observa a un joven Garry Kasparov y a unos niños Vladimir Kramnik, Sergey Tiviakov y Alexey Shirov.

No hay tiempo para detenernos ahora en la irrupción del genial Bobby Fischer, quién quebró por unos años la hegemonía soviética. Su caso merecería una serie de notas específicas que nos distraería de nuestro objetivo actual. Les prometemos que la próxima semana especularemos sobre cuál hubiera sido el resultado del match entre Fischer y Karpov que debía realizarse en 1975. Por ahora, nos limitaremos a mencionar que Bobby siempre envidió el respeto y, sobre todo, el apoyo económico que recibían los jugadores soviéticos por parte de su gobierno. En la Unión Soviética los campeones mundiales gozaron de una serie de privilegios que los contenía al mismo tiempo que provocaba que otros ajedrecistas se sintieran menospreciados. Como cuenta Spassky, “mientras fui campeón del mundo nunca me consideré ciudadano soviético, sino más bien 'rey de ajedrez'”. Karpov sería el próximo rey, pero de el nos ocuparemos la semana que viene.

A esa altura, como escribió el diario español El País, se ajedrez soviético se había vuelto una cuestión de “pureza moral”:

“Un total de 4.200.000 personas, de ellas la mitad niños, están inscritas y organizadas como jugadores de ajedrez en la URSS. Más de medio centenar tiene el título de gran maestro, y unas 700, el de maestro. Las instancias oficiales favorecen y fomentan el juego del ajedrez, ya que las cualidades que se suponen ligadas a este deporte -paciencia, disciplina, capacidad intelectual y espíritu colectivo- se ajustan bien con las que propugna el sistema de valores soviéticos. La "pureza moral" y el "amor y la devoción al modelo socialista" están, por ejemplo, entre los objetivos del Club Central de Ajedrez de Moscú, uno de los más reputados de la URSS.
Desde la infancia, los ciudadanos soviéticos tienen múltiples oportunidades de practicar el ajedrez. Cada año, centenares de miles de niños en edad escolar participan en el torneo Torre Blanca. El deporte del ajedrez forma parte de las actividades escolares complementarias y tiene un lugar reservado en los palacios de los pioneros, entidades culturales y recreativas que centralizan las actividades juveniles. De estos palacios ha surgido la mayoría de los actuales maestros ajedrecísticos soviéticos, que en muchas ocasiones regresan a ellos de adultos para entrenar a los jóvenes aficionados. El palacio de los pioneros del distrito Baumann, de Moscú, por ejemplo, cuenta con una sección de ajedrez formada por unos 60 niños (de ellos sólo cinco chicas), de edades comprendidas entre los 6 y los 17 años. En una habitación de paredes forradas de madera, donde cuelgan los retratos de grandes figuras del ajedrez, los niños se entrenan diariamente. Allí, junto a mesas repletas de literatura especializada -en la URSS se publican una decena de revistas de ajedrez, con tiradas de cientos de miles de ejemplares-, no resulta sorprendente ver a pequeños de ocho o nueve años jugando partidas relámpago de cinco minutos con absoluto dominio de la situación”.

Esto fue escrito en abril de 1984, cuando ya se palpitaba que un joven Kasparov se convertiría en el aspirante al campeonato del mundo que poseía Karpov. Seguramente, el autor de esa nota desconocía la rivalidad que surgiría pocos meses después, rivalidad que se mantiene vigente a veinticinco de ese primer gran encuentro.




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lunes, 3 de agosto de 2009

Los verdaderos e inigualables K

Soy un convencido de que la historia de la Unión Soviética podría ser contada a través de los campeonatos mundiales de ajedrez. Prometo que algún día me tomaré el trabajo de hacerlo. Resulta muy sencillo asociar al match Fischer-Spasky con la guerra fría pero mi mayor interés no está ahí, sino en los verdaderos matchs del siglo: los cinco encuentros entre Garry Kasparov y Anatoly Karpov. Estos duelos no pueden ser pasados por alto por ningún aficionado al ajedrez ni por nadie que quiera comprender los últimos años de lo que Hobsbawm denominó “el siglo XX corto”. Para mi gusto, se han estudiado mucho sus partidas pero no se ha puesto mucho interés en el transfondo político de estos eventos, al menos en un idioma accesible para mi.

En septiembre se van a cumplir 25 años de aquel maratónico, accidentado e inconcluso primer match de Moscú. Fue el comienzo de una rivalidad que superó largamente lo deportivo. Como dice la Wikipedia, “no sólo se enfrentan dos formas de entender el ajedrez, o dos personalidades, sino dos modos de entender la vida, que suele coincidir con dos modelos enfrentados de sociedad….Karpov era el símbolo del ideal soviético: comunista, miembro del parlamento soviético y presidente del Fondo Soviético para la Paz; mientras que Kasparov era el Hijo del cambio, que habría de transformar la sociedad soviética hasta hacerla desaparecer”.

Algo cambió en el mundo entre aquel primer encuentro en la capital rusa y el quinto de Nueva York en 1990, donde había en juego una bolsa millonaria –millonaria en términos ajedrecísticos, claro-. Tuvimos que aprender el significado de palabras como Glasnost y Perestroika, explotaron Chernobyl y el Challenger, cayó el muro de Berlín, Maradona le metió dos goles históricos a los ingleses….El mundo cambió para siempre, y el ajedrez también. Difícilmente volvamos a ver algo parecido a la Unión Soviética y difícilmente aparezca un campeón mundial que se atreva a comparar su estatura con la de estos dos gigantes.

Para quienes disfrutamos del juego-ciencia, sus partidas siguen siendo una referencia inevitable. ¿Quién no intentó alguna vez copiar el repertorio de aperturas que ellos usaban? Impusieron más modas que cualquier diseñador de ropa. Aun hoy, cuando se quiere encasillar a un ajedrecista, se dice que tiene un “estilo Karpov” o que “juega a lo Kasparov”. Y, por más que admiremos a ambos, todos nosotros tenemos un preferido.

El nivel de sus partidas provocó la envidia del mismísimo Bobby Fischer, quien hasta sus últimos días siguió insistiendo con que estaban “arregladas jugada a jugada”, pues tenían muy pocos errores como para ser reales. Por más que tengo una opinión, no me interesa discutir quién fue el mejor ajedrecista de la historia. Solo diré que hay un aspecto en el que el genio norteamericano no les llegaba ni a los talones a los K: la lucidez de los campeones soviéticos excede largamente el universo de las 64 casillas. Recuerdo cuando Karpov visitó la Argentina en el 2000 y Clarín publicó un reportaje de una carilla en la sección deportes y otro de dos páginas en la parte central del diario, en el que hablaba exclusivamente de política. Con Kasparov podría pasar lo mismo. Podemos estar de acuerdo o no con lo que piensan, pero es innegable la elevada formación cultural e intelectual de ambos. Son personas completas, instruidas, educadas, mentalmente equilibradas. Sus opiniones son demandadas y escuchadas en los más diversos ámbitos y, además, juegan al ajedrez como los dioses. Comunismo 1, Capitalismo 0.

Entre el 21 y el 24 de septiembre, podremos verlos nuevamente separados por un tablero jugando un match a 12 partidas rápidas. Obviamente, haremos una cobertura especial de semejante evento. Pero para ir poniéndonos en clima, inauguramos una columna semanal dedicada a revivir la vida y la historia de estas dos grandes personalidades de la historia reciente.



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